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    April 30

    Un travesti no es un homosexual

    El travestismo es la expresión de una personalidad estrictamente individual,

    mientras que la actividad homosexual requiere de dos personas. Por lo tanto, los

    homosexuales tienen que revelar sus inclinaciones, mientras que los travestistas no, de

    modo que pueden mantener secretas sus actividades.

    2) En la práctica, ningún travesti aconsejará, inducirá o influirá para que otra persona

    adopte el travestismo. Conoce el oneroso precio a pagar y lo ha padecido lo suficiente

    como para deseárselo a otra persona. En cambio, la mayor parte de los homosexuales no

    duda en indoctrinar e iniciar a otras personas en sus prácticas.

    3) La persona homosexual todo el tiempo es como es, de día y denoche, su

    personalidad se mantiene constante. Un travesti, en cambio, alterna sus personalidades:

    como varón, es masculino y se comporta como tal; pero su otra personalidad es femenina

    y, como tal, en gran media olvida su vida como hombre.

    4) Muchos homosexuales, aunque de ninguna manera la totalidad, adquieren

    modales de alguna forma afeminados (incluso durante sus actividades de tipo masculino);

    ésto les resulta necesario puesto que ellos, en efecto, están asumiendo por completo el

    papel femenino. En cambio, el travesti, nunca muestra un comportamiento femenino

    durante sus actividades como varón. No lo necesita ni lo intenta. El travestista, de hecho,

    vive dos personalidades.

    5) Hay que considerar también el aspecto motivacional. El travesti adopta un

    atuendo femenino como expresión de su personalidad interna;mientras que elhomosexual

    de los llamados “locas” lo hace para provocar un efecto externo, o sea, para atraer a otros

    machos con propósitos sexuales y para reducir la culpabilidad de ambos.

    Estos cinco factores de diferencia son mucho más importantes para distinguir estas

    dos formas de comportamiento que la similaridad única que pueda haber entre ellas, es

    decir, que algunos (de ninguna manera todos) homosexuales también se inclinan por la

    adopción del vestido femenino.

    Nunca insistiremos demasiado en la importancia de distinguir claramente al

    homosexual del travestista, quien es un varón heterosexual cuyo objeto afectivo es la

    mujer. Si bien ésta es una distinción básica, no siempre resulta perceptible para un

    observador externo. Sin embargo, las estadísticas demuestran, en el Informe Kinsey, una

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    proporción de incidencia de conductas homosexuales relativamente menor entre los

    travestistas que la que se manifiesta con respecto a la población general.